jueves, 20 de septiembre de 2007



Mr. Gallet


“Mr. Gallet” un elegante nombre que despliega un sin número de ideas alrededor de él, algunos dirán que se trata de un artículo de aseo personal, otros de una experiencia confortable debido a su enigmático aroma,, si se trata de una persona cosmopolita pensaría que es un souvenir de hotel cinco estrellas, a lo que yo daría por respuesta “es producto de la imaginación de una mujer sin inhibición” , un religioso opinaría que es un placer mundano, un chico no le pondría mucha importancia al final Mr. Gallet es parte de un proceso con el que no está de acuerdo, las damas full chanel dirían que no es más que lo que se merecen.


Mr. Gallet era parte de mi almacén. Como testigo de un acto de devoción a la figura humana. Imaginar sus manos frotando a Mr. Gallet sobre mi cuerpo me despliega incontables sensaciones, algo muy difícil de explicar. Bajo la ducha dos amantes sin necesidad de excusas para acariciarse, se frotan suavemente el uno al otro, apreciando lo que tienen frente a sus ojos, el agradable estado que provoca el agua tibia, relajante, ameno, propicio… el aroma de Mr. Gallet en sus cuerpos cálidos. Todo el anterior cuadro les hizo descartar a Gallet y entregarse por completo a consumar su encuentro.


Ya sin Gallet como testigo, inauguraron el carnaval de besos con sabor a chocolate Amaro que se servían desde sus bocas y lo derretían con el calor de sus lenguas, ellas entre sí formando el zigzag de la pasión, con los ojos abiertos y cerrados a momentos, acuerpándose con una sola toalla, la naturaleza de sus cuerpos opaca el agradable aroma de Gallet para enfatizar el aroma del deseo. Ese que emerge de sus lívidos.


Un elemento propio de la noche: seduce, intriga y captura mi atención. Sutilmente me dirijo hacia la ventana para observar la amarilla luna llena dibujada en el cielo azul de la noche. Él piensa: “interrumpir su introspección no es propicio, ¿porque no acompañarla? Estar dentro de ella, sintiéndome parte de su hallazgo”.


La interrupción de su cuerpo acoplándose a mi figura curveada, su sorpresivo acercamiento. Yo hablaba con la mirada. Él respondía con su cuerpo dejándose llevar por el instinto. Con la mente en blanco observando la luna, me dejo llevar por la sutil intensidad de su cuerpo y voy poco a poco incorporándome. Mi alma bailando un vals en los brazos de la lujuria.


Su mirada delinea mi delgada espalda, toma mis caderas para invitarme a moverme con la intensidad que se muele el café, mi alma sigue danzando, el hablaba con sus manos, mi cuerpo le respondía.


Dispersando miradas, sin más comunicación abstracta, se dejan llevar por lo que leen en sus rostros.


Dos amantes en una ventana, entregando pedazos de sus almas bajo la luna amarilla, frente a una ciudad llena de luces que denotan la actividad presente, toda la ciudad aun con vida. ¿Quién sabe? Tantos eventos pueden estar teniendo un momento y una localidad, nosotros estamos uno dentro del otro, en un mundo fantasioso, intercambiando miradas, materializando la pasión, para luego cerrar con un abrazo, el minúsculo dolor de separar nuestros cuerpos e integrarnos de nuevo a la ciudad que nos vio entregarnos y dispersarnos cada uno a un punto equidistante, regalarle un par de minutos antes de abordar el tren de los sueños a recordar la experiencia y fantasear con el pronostico de nuestro próximo encuentro.


Mr. Gallet a un lado de la ducha sin imaginar siquiera la importancia que adquirió esta noche, al figurar en páginas de mi bitácora y de sus recuerdos.


Sanabria

2 comentarios:

gatos dijo...

Envidiable vivencia. Y la cuentas bien. Saludos.

Cet. mia dijo...

que sepsy tu post... que pena.. pero eso de gallet es perfume? jajajaj me cuesta vos,...